Los pioneros norteamericanos Octave Chanute y Augustus Herring desarrollaron a finales del siglo XIX un elegante biplano experimental con el que realizaron pruebas de vuelo sobre las dunas de Indiana. Aunque en 1896 (no 1867) sus intentos apenas lograron elevarse unos pocos metros del suelo, aquellos ensayos fueron fundamentales para el avance de la aviación. Sus estudios sobre estructuras de alas superpuestas y estabilidad influyeron directamente en generaciones posteriores de constructores, demostrando que incluso los vuelos más breves podían abrir el camino hacia conquistas mayores.