El 6 de junio de 1927, los aviadores Clarence Chamberlin y Charles Levine cruzaron el océano Atlántico a bordo del Columbia, estableciendo un nuevo récord de distancia para su época. El vuelo cubrió aproximadamente 6.300 kilómetros, consolidando al biplano como una aeronave capaz de afrontar grandes travesías intercontinentales. Esta hazaña demostró que el espíritu pionero de la aviación no solo buscaba volar más alto, sino también más lejos, ampliando las fronteras del mundo conocido.